Criado en una ciudad de estudios callejeros y observaciones silenciosas, este artista ha construido una práctica arraigada en la tensión entre memoria y percepción. Trabajando con pintura, escultura y técnicas mixtas, el creador utiliza materiales cotidianos para descubrir cambios sutiles en la luz, la textura y la forma. La práctica se caracteriza por una investigación paciente, una preferencia por paletas tenues y una atención a cómo los objetos habitan el espacio y el tiempo. Tanto los proyectos públicos como las exploraciones íntimas en estudios revelan una creencia en el arte como una forma de observar, interpretar y replantear lo ordinario. La obra invita a una reflexión continua, invitando a los espectadores a hacer una pausa y reconsiderar su entorno.